Diez años de COSMOS: La justicia oral centrada en las personas entendida como sistema.

Hace exactamente diez años, el 30 de mayo de 2016, entró en operación en Querétaro el modelo COSMOS para la gestión del Sistema de Justicia Penal Acusatorio y Oral. Lo que para la ciudadanía fue una fecha discreta —una más en el calendario institucional— marcó, en realidad, el inicio de un experimento de política pública que hoy es referente nacional e internacional. Una década después, conviene detenerse no a celebrar los logros, sino a comprender por qué funcionó. Y la respuesta, sostengo en este ensayo, cabe en una sola palabra: la visión sistémica.

De la fragmentación al diseño.

El punto de partida –en agosto de 2015 que iniciamos los trabajos–, implicó un gran reto. La reforma constitucional del 18 de junio de 2008 había mandatado a todo el país transitar al modelo acusatorio y oral, pero la implementación gradual en los cinco distritos judiciales de Querétaro (San Juan del Río, Amealco, Cadereyta, Tolimán y Jalpan, que iniciaron en 2014), arrojaba diagnósticos poco halagüeños. El problema de fondo no era normativo —la ley estaba dada— sino operativo y de coordinación: instituciones que compartían un mismo procedimiento penal, pero que trabajaban de espaldas unas a otras, sin trazabilidad común, sin información en tiempo real, sin una métrica compartida de desempeño y con ningún sistema de gestión propio diseñado.

La decisión de origen fue por ello conceptual antes de irnos con la inercia común. En lugar de contratar el enésimo despacho de consultoría para “capacitar operadores”, se optó por rediseñar la arquitectura de la operación: entender que la denuncia, la investigación, la defensa, el control judicial, la medida cautelar, el juicio, la sentencia y su ejecución no son etapas sueltas, sino eslabones de una misma cadena causal. Esa intuición —que parece evidente enunciada, pero que casi ningún sistema de justicia en México había logrado institucionalizar— es el núcleo de COSMOS y fue la visión del Coordinador General desde entonces, el Dr. Juan Martín Granados Torres.

Se diseñó el modelo general internamente, así como el sistema informático que hace posible la trazabilidad. Y surgieron todos los modelos diseñados por cada institución bajo una misma visión sistémica, con tres ejes transversales que son el normativo, informático y el de capacitación.

¿Qué es, en rigor, Cosmos?

COSMOS no es un sistema de seguridad o de mera operación policial. COSMOS es un modelo de gestión interinstitucional con enfoque sistémico de la justicia penal. Reúne, en condiciones de igualdad y sin jerarquías, a todas las instituciones que intervienen en un procedimiento penal desde la denuncia hasta la ejecución de una sentencia: policías municipales y estatales, Fiscalía General del Estado, Defensoría Penal Pública, Atención a Víctimas, UMECAS, Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, Poder Judicial y Sistema Penitenciario. Cada institución tiene su propio modelo de gestión que contribuye al todo, bajo una misma visión: la justicia penal funciona eficaz y eficientemente si se centra en las personas y hace efectivos los derechos reconocidos constitucional y legalmente.

Su rasgo distintivo es la trazabilidad: cada caso puede seguirse a lo largo de toda la cadena, con información interconectada en tiempo real y soportada en tecnología propia, incluida la práctica, primera en el país, de levantar denuncias directamente en campo mediante dispositivos electrónicos, como un mecanismo real de acceso a la justicia. No se trata de digitalizar expedientes, sino de medir. Lo que se mide, se gestiona; y lo que se gestiona con datos, se corrige antes de que falle.

Dentro de esa arquitectura, el modelo de procesos judiciales —la gestión de casos y de audiencias dentro del Poder Judicial, que tengo el honor de coordinar desde el inicio— cumple una función específica y verificable: garantizar que las audiencias se programen dentro de plazos legales, que las audiencias no se difieran por una inadecuada gestión en la programación, que su duración sea en plazos razonables y que se haga efectivo el debido proceso, a través de la adecuada preparación y capacitación de juzgadores. No es un detalle administrativo. Es la diferencia entre un derecho que existe en el papel y un derecho que se ejerce en el tiempo oportuno.

La tesis central: si un subsistema falla, colapsa el todo.

Un sistema no es la suma de sus partes. Es la relación entre ellas. La teoría general de los sistemas de Ludwig von Bertalanffy lo formuló con precisión hace más de medio siglo: las propiedades de un todo no se explican aislando sus componentes, sino comprendiendo su interdependencia. Niklas Luhmann llevó esa intuición al terreno jurídico al describir el derecho como un sistema que se reproduce a partir de las operaciones de cada uno de sus elementos. La justicia penal acusatoria es, en este sentido, el ejemplo más nítido de un sistema en cadena.

Pensemos en el recorrido real de un caso. Una detención que se practica al margen de la ley contamina todo lo que viene después: por sólida que sea la investigación, el juez de control no podrá calificarla de legal y la prueba obtenida quedará excluida. Una investigación deficiente de la Fiscalía no se repara en la sala de audiencias: genera una sentencia absolutoria y ello, impunidad. Una defensa que no opera en condiciones de igualdad vulnera el debido proceso desde la raíz. Un órgano jurisdiccional que acumula audiencias y dilata los plazos convierte la oralidad en simulación. Una medida cautelar mal supervisada erosiona la confianza en todo el modelo. Un facilitador de medios alternativos que no procura la solución del conflicto en delitos menores, termina colapsando el sistema judicial. Y un sistema penitenciario que no garantiza condiciones dignas ni reinserción anula, en su tramo final, el sentido de toda sentencia justa.

El sistema acusatorio y oral regulado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos desde junio de 2008 y vigente en todo el país a partir de 2016, tiene un objetivo muy claro: resolver los casos penales de manera eficaz y efectiva, a través de salidas alternas en delitos menores y de gravedad media (mecanismos alternativos regulados en su propia ley; acuerdos reparatorios y suspensión condicional del proceso; procedimiento abreviado; aplicación del criterio de oportunidad a cargo de fiscales), de tal manera que solo un reducido número de casos (los hoy llamados de alto impacto) se judicialicen, incluso, son los que se resuelven en procedimiento ordinario (etapa de juicio oral). Tomando como punto de partida estas diferentes formas de proceder reconocidas constitucionalmente, es que también se diseñó el sistema COSMOS, para dar respuestas efectivas en tiempos razonables a víctimas e imputados y no colapsar el modelo de gestión judicial.

La conclusión es ineludible: la fortaleza del sistema equivale a la de su eslabón más débil. No existe la “buena justicia penal” de una sola institución. Existe, o no, la coordinación de todas. Un subsistema que falla no se queda solo en su falla, sino que impacta a todo y deslegitima el trabajo de los demás. Por eso, la métrica que importa no es cuánto destaca cada institución por separado, sino cuán pocos puntos de quiebre tiene la cadena completa.

La evidencia externa.

La validación no proviene de la autoevaluación, sino de organismos independientes que aplican metodología comparada. México Evalúa, en su estudio “Hallazgos”, ubica a Querétaro en el primer lugar nacional de su ranking de justicia penal de manera ininterrumpida de 2017 a 2024 —siete años consecutivos al cierre del más reciente ejercicio—. En agosto de 2025, esa organización publicó un estudio de caso dedicado, bajo un título que es una tesis en sí mismo: Un mejor sistema de justicia penal es posible. Caso Querétaro, donde hace una síntesis de esos siete años de evaluar el sistema de justicia penal de nuestro Estado.

Por su parte, el World Justice Project, a través del Índice de Estado de Derecho en México, ha situado a la entidad en la primera posición del factor justicia penal durante seis años consecutivos, y describió a cosmos como una “isla de integridad” cuya receta debería replicarse en el resto del país. La distinción no es retórica: significa que un modelo nacido en una entidad federativa resiste el escrutinio de estándares internacionales de estado de derecho, transparencia y ausencia de corrupción.

Conviene, sin embargo, no confundir el termómetro con la salud. Los reconocimientos miden el resultado; no son el objetivo. El objetivo siempre fue, y debería seguir siendo, que cada persona —víctima o imputada— reciba una justicia oportuna, legal y centrada en su dignidad.

Una década después: la fragilidad de lo logrado.

Si la primera lección de cosmos es que la justicia funciona como sistema, la segunda es que ningún sistema es irreversible. Diez años de liderazgo no blindan contra el deterioro; lo hacen, si acaso, más costoso de perder. La sostenibilidad del modelo dependerá de tres condiciones: preservar la coordinación interinstitucional por encima de los ciclos políticos; profesionalizar y certificar de manera continua a quienes lo operan; y, mantener la apertura —la justicia abierta— como mecanismo de rendición de cuentas que obliga al sistema a mirarse de frente.

La interdependencia que hoy explica el éxito es, vista desde otro ángulo, la mayor vulnerabilidad: basta que un eslabón se descuide para que la cadena entera se resienta. Esa conciencia —y no la complacencia del reconocimiento— es la única manera responsable de celebrar una década.

A lo anterior debemos sumar aspecto externos que impactan en el sistema, y me refiero a las reformas regresivas que se han realizado a la Constitución y al Código Nacional de Procedimientos Penales, en temas que rompen con la lógica acusatoria y el juzgar en libertad, como la ampliación del catálogo de delitos de prisión preventiva oficiosa (de la misma forma que era antes en los códigos procesales de cada entidad federativa), o el incremento de resoluciones apelables que propician alargar en demasía los procedimientos y entonces, la justicia penal ya no es pronta ni expedita; así como también, una política criminal que tiene más correspondencia con un procedimiento penal de corte tradicional, donde el mayor porcentaje de casos inicia con persona privada de la libertad, no se solucionan los asuntos menores a través de las salidas alternas y se colapsa el sistema de gestión que impide cumplir en los plazos legales, como lo ordena nuestra Constitución.

Diez años después la pregunta no es si seguimos cuidando cada engranaje con la misma exigencia del primer día, sino si un sistema es sostenible a pesar de las regresiones antes dichas, lo cual obliga a reflexionar sobre cómo debe rediseñarse el modelo para seguir sirviendo a víctimas e imputados: ellos lo exigen y lo merecen.

Del resultado de lo anterior depende que el segundo decenio de Cosmos sea, otra vez, una historia que merezca contarse.

Aquí te comparto un video de los 10 años de Cosmos.

Resultados de la gestión judicial administrativa en oralidad penal.

En un ejercicio de rendición de cuentas y transparencia, el pasado 17 de abril de 2026, presenté ante los integrantes del Colegio de Abogados Penalistas del Estado de Querétaro, A.C., el informe de “Resultados de la gestión judicial administrativa del sistema penal acusatorio”, correspondiente al año 2025 y el primer trimestre del 2026. Un ejercicio que he realizado con el gremio en años anteriores y que se ha transformado en una rendición de cuentas habitual.

Incremento alarmante en las cifras.

Demostré al gremio de abogados penalistas, el alarmante incremento en la carga de trabajo en oralidad penal en general, pero principalmente en el Distrito Judicial de Querétaro. De acuerdo con nuestros registros:

Las carpetas judiciales se incrementaron en un 34%, pasando de 2,381 en 2024, a 3,210 en 2025.

En cuanto a las audiencias realizadas, de igual forma, registramos un incremento del 23%, alcanzando un total de 9,338 audiencias en el periodo de 2025, mientras que en 2024, fueron 7,580 audiencias.
Todo el año 2025 registró incremento mes con mes, y aún así, en el primer trimestre de 2026, tenemos un aumento del 50.5%, pues mientras de enero a marzo de 2025 se registraron 723 carpetas, en el mismo periodo de enero-marzo de 2026 la cifra se disparó a 1,088.

Esta carga de trabajo ha sido soportada por el mismo número de jueces y personal auxiliar de apoyo, por ello, es urgente poder incrementar la plantilla de jueces y auxiliares, como primera medida para mitigar la carga de trabajo.

Desde el 30 de mayo de 2016 que inició el procedimiento penal acusatorio y oral en el Distrito Judicial de Querétaro, fui la encargada de diseñar, desde Cosmos, el sistema de gestión judicial administrativa necesario para funcionar adecuadamente en un procedimiento que se caracteriza por la celebración de audiencias y la oralidad. Ese sistema de gestión ha tenido reconocimiento nacional e internacional por organizaciones como México Evalúa y World Justice Project. El éxito de un sistema de audiencias, es, sin duda, su gestión judicial administrativa.

Durante casi 10 años, se ha mantenido sin colapso la gestión judicial; sin embargo, la nueva política de combate al delito marcada muy claramente por la Fiscalía General del Estado, nos genera la necesidad de hacer ajustes en el sistema de gestión que está a punto del colapso.

No debemos olvidar que el procedimiento penal hoy delineado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, tiene varias salidas y no necesariamente llegar a juicio, con la finalidad de hacer realidad el derecho a una justicia pronta y expedita. Por ello, se implementó todo el diseño que permitiera solucionar la comisión de delitos menores, a través de los mecanismos alternativos de solución de controversias (contando con una Ley Nacional en la materia penal); también, otros tantos delitos se solucionan a través de las salidas alternas procesales (acuerdo reparatorio y suspensión condicional del proceso); el procedimiento abreviado; la aplicación de criterios de oportunidad por parte de los fiscales y, por último, el juicio oral.

Hoy no se sigue esa política, sino la de judicializar lo más que se pueda, tal y como puede leerse en esta nota periodística. No es lo mismo judicializar para evitar “rezago” en las investigaciones, que resolver un problema penal de forma adecuada (ya por salida alterna, anticipada o juicio oral). A lo que se suma el incremento alarmante en el número de cateos, dado que el domicilio tiene protección constitucional, y solo en casos excepcionales debería recurrirse a dicho acto de investigación.

Pero al final, son las fiscalías las que generan el trabajo a los jueces penales. Por eso, si hoy tenemos estos incrementos, debemos ajustar nuestro sistema de gestión con dos finalidades: primero: no colapsar, porque ello es en detrimento de víctimas e imputados; y segundo, no sobresaturar a los jueces con un número excesivo de audiencias por día, semana y mes.

Este fenómeno impacta directamente en el mandato constitucional de una justicia pronta y expedita (Artículo 17 de la Constitución Mexicana). La saturación del sistema pone a prueba los límites operativos de la gestión y para ello, ante tales variables, es necesario hacer cambios y ajustes en la gestión, de manera prioritaria, por la cantidad de audiencias que están atendiendo los jueces por día, así como en las guardias de fin de semana.

Guardias y Redistribución

Como coordinadora del Modelo de Procesos Judiciales de Cosmos, implementé medidas para evitar que el sistema de gestión colapse, lo que compartí con el gremio de abogados penalistas, al ser ellos quienes resienten el incremento en la carga de trabajo y para evitar que las agendas colapsen, llevando más allá de los plazos procesales la asignación de audiencias.

Tendremos que hacer ajustes al interior, nivelando el número de carpetas entre jueces y las 3 unidades.

Además, para hacer frente a este volumen, se han implementado guardias dobles en fin de semana, pues tan solo durante el mes de marzo, se realizaron 97 audiencias en fines de semana (solo sábados y domingos).

Asimismo, se informó sobre una Redistribución y Operatividad estratégica:

Juzgados de Género: Se ha ampliado su competencia para conocer de los mismos delitos independientemente del género de la víctima, buscando equilibrar el flujo de trabajo (violencia familiar, violencia de género, abuso sexual, violación).

Figuras de Apoyo: Se ha estructurado el rol del Juez de Guardia (para las primeras 5 audiencias) y el Juez de Apoyo (de la quinta a la décima audiencia) para garantizar la continuidad procesal y evitar sobresaturar al juez de guardia y su equipo, que en promedio, por fin de semana, desahogan 15 audiencias en promedio. Esto aplica para las guardias de sábado y domingo.

Conclusión

La justicia en Querétaro se encuentra en una encrucijada. El modelo de oralidad, reconocido a nivel nacional, enfrenta su mayor reto: mantener la calidad y el respeto a los derechos humanos frente a una carga de trabajo que no da tregua. La colaboración entre el Poder Judicial y el foro de abogados es, hoy más que nunca, un imperativo para preservar el Estado de Derecho.

“Mantener el sistema de gestión es un beneficio para una justicia pronta; es una tarea que nos corresponde a todos.”

Aquí puedes ver el video del evento y acá consultar la presentación que expuse al gremio de abogados.

Documental en la NYU School of Law: “Judges Under Threat In Mexico and Beyond”.

La defensa de la democracia no conoce fronteras.

El 13 de abril de 2026,  acudí a la Escuela de Derecho de la Universidad de New York (NYU School of Law), para presenciar un testimonio audiovisual desgarrador y necesario: un documental de 27 minutos que desglosa, con precisión quirúrgica, la anatomía de la mal llamada “Reforma Judicial” en México: “Jueces bajo amenaza en México y más allá”

El evento fue respaldado por instituciones como Rule of Law Lab de NYU Law, el NYU Democracy Project, y el Center for Latin American and Caribbean Studies.

En el Vanderbilt Hall, Smart Calssroom 204, Amrit Singh, la Directora de la Facultad del Rule of Law Lab, presentó el documental que detalla claramente las “razones” de la reforma, su desarrollo y culminación con la elección judicial de junio de 2025.

Lo que vimos en pantalla no fue una mejora institucional, sino la crónica de un atropello. El material expone cómo se eliminó de tajo la carrera judicial, fulminando a jueces, magistrados y ministros para reemplazarlos por un sistema de elección popular que no busca justicia, sino lealtad ciega.

En el documental, se narran los movimientos políticos que pavimentaron este camino: desde la validación de la sobrerrepresentación, la vergonzosa detención de legisladores y las “adquisiciones” de última hora en las bancadas oficialistas, así como una jornada electoral de vergüenza con las “campañas” que los candidatos realizaron en redes sociales, ridiculizándose como personas y denostando la función de juzgar. De igual forma, se muestra que la última esperanza constitucional se desvaneció cuando el Ministro Pérez Dayán decidió no dar su voto para eliminar la reforma a través de la acción que se promovió.

El momento de mayor crudeza fue el relato del culmen de esta tragedia: una jornada electoral viciada por “acordeones”.

Posterior a la proyección del documental, se dio paso al panel de expertos internacionales que ven en México un síntoma peligroso de autocratización. Intervnieron:

  • Pablo Querubín: Profesor de Política y Economía de NYU.
  • Matthew Diller: Presidente del Task Force sobre la Independencia de Abogados y Jueces (NYC Bar Association).
  • Margaret Satterthwaite: Relatora Especial de la ONU sobre la Independencia de Magistrados y Abogados.
  • Javier Laynez Potisek, Ministro en Retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Durante el panel, Pablo Querubin hizo referencia a que aproximadamente un 74% de la población mundial vive bajo alguna forma de autocracia; contextos donde usan la democracia en nombre de la “democracia” para socavarla, es decir, usando mecanismos constitucionales pero contrarios a una real democracia y reconocimiento de derechos, bajo el argumento que es por el pueblo y para el pueblo.

La Relatora Especial de la ONU, Margaret Satterthwaite, precisó que el nombramiento de jueces debe basarse en el mérito y eso es algo que es fácil de olvidar en un contexto donde se usa a la “democracia”.

Matthew Diller mencionó que como asociación de abogados, están muy vigilantes de la independencia tanto de jueces como de abogados, que ciertamente hay amenazas hacia juzgadores por sus decisiones, pero nunca el caso que se está viviendo en México.

La intervención del Ministro Javier Laynez Potisek fue el punto más crítico de la jornada, con la claridad de quien vive la crisis desde las entrañas de la Corte. Mencionó las tres resoluciones del Tribunal Pleno que “molestaron” al oficialismo (reforma electoral, eléctrica y constitucionalización de la Guardia Nacional), a pesar de ser una Corte reconocida por su reconocimiento progresista en la protección de los derechos humanos.

La conclusión del panel es que, lo que sucede en México, ya es un caso de estudio mundial sobre cómo desmantelar un Estado de Derecho desde el poder. No fue una reforma, sino una captura.

No hubo justicia, hubo venganza y control.

Esperemos pronto pueda presentarse el documental en nuestro país, para tener presentes en la memoria las razones de la mal llamada “reforma judicial” y no dejarnos ir con la narrativa oficialista.

Aquí pueden consultar una breve cápsula y acá, un video que realicé sobre el documental.